sábado, 22 de noviembre de 2008

El volcan de Paricutín


Este volcán mexicano, situado en el estado de Michoacán, podríamos incluirlo en las maravillas del mundo natural, de las que hemos hablado en diferentes artículos anteriores.
Se encuentra entre el poblado San Juan Parangaricutiro y el poblado Angahuan. En 1943 el volcán estalló y cambió la vida de los habitantes de la zona.
La actividad volcánica duró más de 9 años, aunque no hubo que lamentar víctimas humanas. Eso sí la lava que se extendió unos 10 Km., sepultó dos poblados.
Como consecuencia de la actividad volcánica se formaron varios conos, los primeros de ellos a alrededor de las grietas en el Valle de Cuiyurusu. Después la actividad se concentro al norte en la zona conocida como Sapichu, Más tarde, la actividad se desarrollo en el sur en una serie de grietas conocidas como Taquí y Ahuan. Finalmente la actividad se concentró de nuevo en el cono principal, formándose así la meseta de Los Hornitos.

1 comentario:

Gonzalo Ramos dijo...

Les comparto mi poema, destinado a conmemorar los 70 años del nacimiento del hermoso coloso purépecha:

PARICUTIN

“¡Ay, Señor de los Milagros, . . . soy uno de tus milagros!”

Se reventaron las tripas
de la tierra incandescente,
se nos tiznaron las milpas,
Volcán, coloso inmanente.

De natura fue el encono,
fragor de pirekua, tono,
nació un cono muy humeante,
¡P’urhépecha, rey vibrante!

No hubo pena, ni castigo,
déjenme, les cuento y digo:
Tata Dionisio Pulido,
te lo juro, yo no olvido.

Que tú asististe a mi parto,
de la mente no te aparto,
¡si temblaste junto a mí,
si viste como surgí!

Con mis fumarolas prietas,
huaraches pisaron grietas,
sobre un anafre, . . . se sufre,
percibiste olor a azufre.

Espanté tus sentimientos,
¿recuerdas mil novecientos?,
año del cuarenta y tres,
del mundo fui el interés.

Convoqué a muchos famosos,
fotógrafos y curiosos,
vulcanólogos, pintores,
poetas de mis amores.

De Angahuan, hijo adoptivo,
grandioso, superlativo,
michoacano por derecho,
Meseta, mi dulce lecho.

En geología soy hazaña,
magma, piedra de obsidiana,
mineral, vapor ardiente,
un fantasma gris latente.

He suavizado el carácter,
exhalo por ancho cráter,
sigo activo, visitado,
mi lava no se ha acabado.

Soy turismo, panorama,
de económica derrama,
nunca quedaré a la zaga,
soy cirio que no se apaga.

San Juan Viejo, iluminado,
¡milagroso Dios, amado!,
enterrado oficias misas,
a ti brindo mis cenizas.

Por joven, sigo creciendo,
Nana Cueráperi, entiendo,
¡soy tu entraña, soy tu herencia,
corazón, fuego, . . . tu esencia!

Autor: Lic. Gonzalo Ramos Aranda
México, D. F., 20 de febrero del 2013
Dedicado a Don Guadalupe Trigo (QEPD)
Reg. SEP Indautor No. 03-2013-051712171201-14